Líder destacado: Daniel Magnusson
Daniel Magnusson no cree que los líderes tengan que tener todas las respuestas. Deben marcar el rumbo, saber escuchar y dar a las personas libertad para actuar.
Esa convicción se ha forjado a lo largo de casi 20 años en Sandvik, pero también gracias al tiempo que pasó sobre el hielo. Magnusson jugó al hockey a un alto nivel en su juventud y, más tarde, entrenó al equipo de su hijo. Ambas experiencias le enseñaron lo que ocurre cuando las personas conocen sus funciones, confían unas en otras y mantienen la compostura bajo presión.
«Formar parte de un equipo me enseñó la importancia de la disciplina, de comprender las funciones de cada uno y de esforzarse continuamente por mejorar», afirma. «También me ayudó a desarrollar la resiliencia necesaria para mantener la motivación tanto en las victorias como en los reveses».
Dar a las personas espacio para rendir
Magnusson se incorporó a Sandvik en 2006 y, desde entonces, ha trabajado en Sandvik Materials Technology, Sandvik Hyperion y Sandvik Coromant. Sus funciones han abarcado la gestión de productos, la gestión de ventas, las cuentas estratégicas y el desarrollo empresarial.
En la actualidad, como vicepresidente de Negocio Comercial en Vericut, dirige las operaciones comerciales en los mercados internacionales fuera de América. Sus responsabilidades incluyen las ventas, el soporte técnico, el desarrollo de canales, los programas para socios y las operaciones de ventas.
A lo largo de todos esos puestos, hay una lección que se le ha quedado grabada.
«He aprendido el valor de delegar con responsabilidad. Cuando las personas comprenden el objetivo y se sienten en confianza, suelen superar las expectativas».
Cuando Magnusson se incorporó a Vericut, se centró en establecer objetivos más claros y crear vínculos más sólidos entre las regiones y las funciones. El objetivo era sencillo: asegurarse de que las personas entendieran hacia dónde se dirigía la empresa y cómo contribuía su trabajo a ello.
«Al dar a las personas espacio para hacerse cargo de sus áreas sin perder de vista una estrategia común, hemos logrado aumentar tanto el compromiso como el rendimiento».
Vericut opera como una empresa de software especializada dentro de la organización más amplia de Sandvik. Magnusson considera que la combinación de procesos claros con la rapidez necesaria para responder al cambio es un punto fuerte. Los datos también desempeñan un papel importante a la hora de decidir en qué centrarse.
Confianza más allá de las fronteras
Con sede en Suecia, Magnusson dirige un equipo repartido por Europa, Asia y América del Norte. Las herramientas digitales mantienen a las personas conectadas, pero él sigue valorando las reuniones presenciales.
«A veces, estar en la misma sala sigue siendo la forma más rápida de resolver problemas y forjar relaciones», afirma. «Por eso viajo con regularidad. La presencia importa».
Y también lo es saber escuchar.
Magnusson ha descubierto que los líderes fuertes no son necesariamente las personas que más hablan en la sala. Hacen buenas preguntas, aportan claridad y respaldan a sus equipos sin intentar controlar cada detalle.
Lecciones del hielo
El hockey le enseñó a Magnusson que los equipos fuertes necesitan tanto disciplina como libertad. Las personas deben saber qué se espera de ellas, pero también necesitan espacio para tomar decisiones, aprender y recuperarse cuando las cosas salen mal.
Su consejo para los nuevos líderes refleja ese equilibrio.
«Sé claro con las expectativas, escucha activamente, da a las personas margen para que asuman la responsabilidad y apóyalas en su crecimiento», afirma. «Es importante tener una estructura, pero igual de importante es mantenerse abierto a nuevas formas de trabajar y cuestionar cómo se hacen las cosas».
Tras casi dos décadas de carrera en Sandvik, Magnusson sigue aprendiendo. Para él, eso forma parte del trabajo. Dar orientación a las personas, confiarles responsabilidades y seguir avanzando juntos.