El deporte como motor de cambio social
Sandvik se ha asociado con un club deportivo brasileño dedicado al desarrollo de los jóvenes y a la inclusión social, lo que refuerza su compromiso de generar un impacto duradero en las comunidades en las que desarrolla su actividad.

Fundado en 1940, el Club Olympico de Belo Horizonte (Brasil) es una institución deportiva consolidada que ofrece programas de entrenamiento estructurados para niños y adolescentes de entre 7 y 18 años. Una parte significativa de los participantes procede de familias con bajos ingresos y en situación de vulnerabilidad social, lo que convierte al club en una importante plataforma para la inclusión social en la región.
A través de su iniciativa «Deportes y Paradeportes», el Club Olympico imparte sesiones regulares de entrenamiento en varias disciplinas deportivas, como el voleibol y la natación, además de baloncesto en silla de ruedas para jóvenes deportistas con discapacidad. El club proporciona acceso a instalaciones deportivas, equipamiento, uniformes y comidas diarias, garantizando que las barreras económicas no impidan la participación.
Más allá del entrenamiento deportivo, el programa integra asesoramiento psicológico y apoyo de trabajadores sociales, creando un entorno de desarrollo integral en el que los jóvenes pueden crecer tanto física como personalmente. Al combinar el entrenamiento deportivo estructurado con el apoyo social, el Club Olympico funciona no solo como un centro de entrenamiento, sino como un núcleo comunitario seguro e inclusivo para el desarrollo de los jóvenes.
«No queríamos solo nuestro logotipo en una camiseta. Para nosotros, es importante que el proyecto aborde la falta de acceso a infraestructuras deportivas de calidad y al apoyo social para los jóvenes desfavorecidos de los centros urbanos», afirma Cristiane Fontes, directora de marketing de Rock Processing en Sandvik para Latinoamérica.
Un fuerte impacto social para los jóvenes vulnerables
A través de la Ley Federal de Incentivos de Brasil, Sandvik puede destinar parte de su impuesto sobre la renta a iniciativas sociales aprobadas por el Gobierno, lo que garantiza un uso responsable de los recursos y maximiza el rendimiento social.
Durante 2025, la iniciativa llegó a más de 800 niños y adolescentes, de los cuales más del 60 % procedía de familias con bajos ingresos y en situación de vulnerabilidad social.
Estamos abordando directamente la desigualdad social dentro de nuestra comunidad local.
«La inclusión del baloncesto en silla de ruedas es una expresión tangible del compromiso de Sandvik con la diversidad, la inclusión y la igualdad de oportunidades», afirma Fontes.
Los valores compartidos generan confianza a nivel local
La iniciativa genera valor más allá de la comunidad inmediata. Al apoyar a una institución local muy conocida, Sandvik refuerza sus relaciones con clientes y socios de la región.
La colaboración pone de relieve valores compartidos, como la inclusión, la responsabilidad y el compromiso a largo plazo, lo que refuerza la confianza y la credibilidad dentro del ecosistema empresarial local. Estas conexiones crean un efecto dominó positivo, demostrando cómo las iniciativas sociales pueden alinearse con las partes interesadas sin perder de vista el impacto significativo.

La implicación de los empleados como siguiente paso
Las conclusiones extraídas del primer año del proyecto están orientando tanto su implementación continuada como el diseño de futuras iniciativas sociales. Una de las principales lecciones aprendidas es el potencial de combinar el apoyo financiero con oportunidades estructuradas para la participación de los empleados.
«Si bien el primer año se centró en establecer la colaboración y generar un impacto en la comunidad, el objetivo de cara al futuro es crear oportunidades estructuradas para que los empleados participen directamente en el proyecto», afirma Fontes.