El gigante diversificado de Sudamérica
Brasil domina la economía sudamericana, ya que representa aproximadamente la mitad de la población, el territorio y el PIB de la región. Además, es la economía más diversificada del continente.

El país combina vastos recursos minerales y energéticos con un sector manufacturero cuyos orígenes se remontan a la etapa de rápida industrialización de la década de 1950. En la actualidad, alberga importantes centros de producción automovilística y aeroespacial, entre los que destaca Embraer, uno de los mayores fabricantes de aviones del mundo y cliente de Sandvik. El gigante minero Vale, con sede en Brasil, es uno de los mayores clientes de Sandvik a nivel mundial. El gigante energético estatal Petrobras es un cliente importante para las soluciones de mecanizado de Sandvik, junto con el fabricante de maquinaria agrícola John Deere y el proveedor de procesos industriales Valmet.
Para los proveedores de equipos mineros, Brasil ofrece un importante potencial de crecimiento, ya que el Gobierno prevé inversiones mineras por valor de 77 000 millones de dólares entre 2026 y 2030, especialmente en minerales críticos.
Brasil cuenta con un sector manufacturero amplio, diversificado y concentrado a nivel regional, con empresas de gran presencia mundial en los sectores de la automoción, el aeroespacial, el procesamiento de alimentos y los productos químicos, así como con nichos crecientes de fabricación avanzada. Sin embargo, su integración en las cadenas de valor globales de alta gama es limitada y la adopción de las tecnologías de la Industria 4.0 es desigual.
Las áreas de negocio de Sandvik —Minería, Mecanizado y Procesamiento de Roca— están todas presentes en Brasil. Alexandra Freitas, directora general de Sandvik Holding Brasil, además de desempeñar el cargo de vicepresidenta de HSS/Herramientas Redondas Sólidas en Dormer Pramet, afirma:
En 2025, la entrada de pedidos creció un 32 %, impulsada principalmente por las operaciones mineras, que representan una parte importante de las ventas.
Dormer Pramet es una de las marcas de mecanizado con operaciones en Brasil; las demás son Sandvik Coromant, Seco y Walter. En São Paulo, Dormer Pramet gestiona la mayor unidad de producción de brocas de acero rápido (HSS) del Grupo Sandvik a nivel mundial, con una producción anual de unos 40 millones de unidades.
«Más del 65 % de la producción se envía a Europa, Asia y América, mientras que el resto se distribuye a los mercados locales», afirma Freitas. «Seco Tools también cuenta con una unidad de producción en Sorocaba, dedicada al reacondicionamiento de herramientas de metal duro integral, así como a la fabricación de herramientas».

Reducir la brecha tecnológica en el sector manufacturero de Brasil
La adopción de nuevas tecnologías de fabricación ha sido relativamente lenta en comparación con otros mercados industriales emergentes y economías desarrolladas.
Claudio Camacho, director general de Sandvik Coromant en Brasil, describe la brecha tecnológica como «dos realidades diferentes en la industria manufacturera brasileña», y cree que Sandvik tiene un papel importante que desempeñar a la hora de tender un puente entre ambas realidades. «Colaboramos con empresas manufactureras de todos los tamaños y estamos bien posicionados para ayudar a más fabricantes a digitalizarse».
«Estamos en un proceso de evolución, avanzando cada vez más hacia la automatización. Además, es más sostenible, ya que una máquina nueva consume menos energía y es más segura», afirma Alexandra Freitas, quien hace hincapié en la importancia de la seguridad en todo momento.
Pay-Per-Part: pagar solo por las piezas acabadas
Claudio Camacho señala que Brasil se ha convertido en el mayor mercado individual para la solución «Pay-Per-Part» de Sandvik Coromant, en la que los clientes no solo adquieren herramientas, sino también un paquete de servicios digitales. Sandvik se encarga de la gestión de las herramientas, la logística y la optimización, mientras que los fabricantes pagan por cada componente terminado.
«El cliente recibe componentes de alta calidad y solo paga por las piezas producidas», explica Camacho.
