Un camino poco convencional hacia la ingeniería
El camino de Antonia Dåderman hacia la ingeniería no fue nada sencillo. Desde sus primeras aspiraciones de convertirse en artista musical hasta liderar la transformación digital en Sandvik Coromant, ha forjado una carrera centrada en cómo se puede aplicar la tecnología para resolver problemas del mundo real.
Antonia Dåderman tenía una visión diferente de su futuro. En su día, se propuso dedicarse al teatro musical. «Me di cuenta de que me faltaba algo: aquello no me aportaba el aire que necesitaba. Quería un reto diferente».
Esta toma de conciencia la llevó a cambiar de rumbo. Tras cambiar de orientación académica y acabar encontrando su camino en la ingeniería, Dåderman descubrió un nuevo tipo de creatividad en la tecnología. Al principio de su carrera, recibió el Premio a la Joven Ingeniera en 2019, una oportunidad que le permitió diseñar su propio programa de formación en tres grandes empresas industriales suecas. Hoy en día, se describe a sí misma como una «romántica de la industria», con una firme convicción en el futuro de la industria sueca. «No soy el tipo de ingeniera que desmontaba una radio de pequeña. Lo que siempre me ha interesado es cómo la tecnología puede cambiar la vida de las personas».
Este enfoque define su forma de trabajar hoy en día. Como directora de Apoyo Empresarial en la Oficina del Director de Sistemas de Información (CIO) de Sandvik Coromant, Dåderman dirige un equipo de diez personas que trabajan para garantizar que los esfuerzos en TI se traduzcan en resultados claros y cuantificables. «Nuestro trabajo consiste en hacer que las TI estén al servicio del negocio, no en teoría, sino en la práctica».
Convertir la complejidad en valor
El papel de Dåderman abarca un ámbito amplio y complejo. Su equipo supervisa las carteras de aplicaciones, las licencias de software, las plataformas de servicios, los métodos de trabajo ágiles y la integración de TI de las empresas adquiridas. El objetivo es aportar estructura a la complejidad, reducir el despilfarro y garantizar que las inversiones en TI generen valor para el negocio. «Apoyamos a toda la empresa con la tecnología de la información», afirma. «Eso significa comprender dónde estamos, hacia dónde vamos… y tender un puente entre ambos puntos».
Antes de ocupar su puesto actual, Dåderman trabajó en el ámbito de la estrategia durante tres años. También adquirió experiencia internacional al vivir y trabajar en otros países. Esa trayectoria le ha proporcionado una amplia red de contactos y un profundo conocimiento de cómo se interrelacionan las diferentes partes de la organización. «Puedo identificar las dependencias, moverme entre las distintas funciones y permitir que los equipos operen de forma más eficiente».

Un estilo de liderazgo basado en la responsabilidad
Este es el primer puesto de liderazgo formal de Dåderman, algo a lo que se ha enfrentado con una intención clara y mucha ilusión. Desde el principio, optó por otorgar a su equipo una clara responsabilidad sobre su trabajo. «A veces hay que lanzarse a la piscina, siempre y cuando sepas que hay un chaleco salvavidas si lo necesitas», afirma.
He visto a personas sorprenderse a sí mismas por completo cuando se les confía algo que realmente importa.
Esta mentalidad marca la forma en que su equipo trabaja cada día. Existe la expectativa de dar un paso adelante y aprender juntos. Esto cobra aún más importancia a medida que Sandvik acelera su transformación digital. Al mismo tiempo, reconoce el lado humano del cambio. Impulsar la transformación en una organización global significa equilibrar una gran ambición con las condiciones adecuadas para que las personas rindan al máximo. «Hay que entender cómo se sienten las personas, no solo qué resultados obtienen», afirma. «Así es como se establece un ritmo sostenible».

Sigue reinventándose
Echando la vista atrás, Dåderman tiene claro que elegir la ingeniería fue una de las decisiones más importantes que ha tomado. «He tenido una suerte increíble con los jefes que he tenido a lo largo de mi carrera», afirma. «Personas que me plantearon retos, que creyeron en mí —a veces incluso antes de que yo misma creyera en mí misma—. Eso ha moldeado no solo quién soy como líder, sino también lo que, en mi opinión, significa realmente el liderazgo».
Su antigua ambición de convertirse en artista musical puede parecer muy alejada de una carrera en el ámbito de las tecnologías de la información, pero ella ve conexiones claras. «En muchos sentidos, no es tan diferente», afirma. «Sigues creando algo para otra persona. Tienes que entender qué es lo que cala, qué genera valor y cómo darle vida».
Esto ha moldeado su visión de la ingeniería como un campo con más puertas de acceso de lo que muchos esperan. Para cualquiera que sienta curiosidad por la ingeniería, su consejo es mantener la mente abierta y darle una oportunidad de verdad. «La ingeniería me dio algo que no esperaba: la libertad de seguir reinventándome. Cada puesto, cada reto, cada cambio de rumbo me ha hecho más aguda. Aún no he terminado, y no lo cambiaría por nada del mundo».